En los últimos años, la industria de la moda ha
experimentado una transformación profunda en sus estándares estéticos, y el
caso de Victoria's Secret es uno de los más representativos. Tras un periodo de
ausencia y fuertes críticas, la marca regresó en 2024 con una propuesta
renovada que busca alinearse con los valores contemporáneos de inclusión y
representación. Este cambio responde a una necesidad de evolución cultural
donde la identidad de las modelos ya no se define por un canon único, sino por
la pluralidad de la mujer actual.
El fin de los cánones rígidos y el nuevo enfoque
estratégico
El marco histórico de este cambio se sitúa en la crisis de
identidad que enfrentó la firma en 2021. Durante décadas, Victoria's Secret
promovió el concepto del "cuerpo perfecto", una campaña que generó
controversia por fomentar estándares de delgadez extrema asociados a problemas
de salud como la anorexia. Ante el rechazo de las generaciones más jóvenes y
una pérdida de relevancia cultural, la marca decidió cancelar sus desfiles
tradicionales. Según Martin Waters, director ejecutivo de la compañía, era imperativo
dejar de diseñar para la "mirada masculina" y empezar a centrarse en
lo que las mujeres realmente desean y necesitan en el siglo XXI.
La representación
de la diversidad corporal y de género
Uno de los hallazgos más notables en la nueva estrategia de
la marca es la integración de la diversidad corporal y de género como eje
central de su pasarela. En la edición de 2024, se observó la participación de
modelos calificadas como plus size y midsize, entre las que
destacaron Ashley Graham y Paloma Elsesser. Asimismo, la firma rompió barreras
históricas al incluir por primera vez a modelos trans como Valentina Sampaio y
Alex Consani. Estos datos confirman un esfuerzo por representar un espectro más
amplio de identidades, alejándose de la exclusividad física que caracterizó a
sus antiguos "ángeles".
Inclusión generacional, física y el desafío del cambio
estructural
Otro punto clave es la superación de las barreras de edad y estatura, lo que permite analizar si esta apertura es una transformación estructural o meramente simbólica. El desfile de 2024 desafió el "edadismo" al contar con supermodelos de más de 50 años, como Kate Moss y Tyra Banks, y eliminó el requisito estricto de altura mínima, permitiendo el paso a modelos de 1,68 metros. Sin embargo, surge un debate crítico sobre si estas acciones tienen un respaldo comercial real. Algunos análisis señalan que para que la inclusión sea efectiva, debe ir acompañada de una disponibilidad permanente de tallas extendidas en las tiendas, evitando que la diversidad en la pasarela sea solo una estrategia de marketing efímera.
La investigación permite concluir que Victoria's Secret ha
ejecutado un giro drástico hacia la inclusión de tallas, edades y géneros,
logrando una pasarela multicultural más cercana a la realidad social. Estos
cambios reflejan la importancia de la diversidad cultural, un concepto que
instituciones académicas de prestigio, como la Universidad de Manchester,
consideran esencial en el estudio de las sociedades modernas. La reflexión
final apunta a observar si la marca mantendrá este compromiso de forma
permanente en su modelo de negocio o si se limitará a una renovación de imagen
estética.
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