En lo que concierne al significado de esta particular palabra, nosotros debemos entender que en su significado base, está vinculada a la idea de elevar cualquier cosa de nuestro interés sobre la realidad que se nos abre paso por nuestra ya impuesta condición sensible.
Dentro de las cosas que están dentro del marco que nosotros mismos podemos idealizar, están personas cuyo vínculo con nosotros es muy profundo, hábitos que se realizan de manera crónica, dogmas adquiridos de manera consciente o no por nosotros, lugares, momentos o cosas agraciadas para nosotros.
Pero esto nos lleva imperiosamente a una simple pregunta: ¿por qué? En un primer momento, esta condición realmente parece carecer de algún tipo de fundamento que dé un origen válido del porqué de su existencia dentro de algunas personas. Y justamente ahí entra una pregunta similar, ya que sabemos que no todas las personas han llegado a experimentar una idealización dentro de su vida. ¿Entonces qué condiciones son las que llevan a una persona a experimentar una idealización? Bueno, empecemos.
y es que antes de explicar lo que empuja a una persona, es necesario aclarar que solamente mi experiencia es la que me instruye a la hora de escribir estas palabras que dirijo hacia el receptor que las está leyendo. Por lo que debo aclarar que, aunque carezco de cualquier tipo de título que acredite mis palabras como verdades en todos los sentidos, lo cierto es que solo busco exponer el punto de partida que se ha sembrado en mí ante muchas experiencias que me han impulsado y retrasado en mi desarrollo como individuo dentro de la sociedad en la que habito. Por lo que las cosas que digo pueden ser incorrectas o no para el filósofo o psiquiatra que por alguna razón ha dado a parar en este texto escrito con prisas.
Volviendo a las preguntas, la primera causa que suele sembrar paso a una idealización es el entorno, y este en específico debe de ser de poco valor o, en su defecto, insatisfactorio para el individuo, lo suficiente como para que este se vea en la obligación de recurrir a un elemento pasado al estado actual. Este elemento, dentro del marco de cosas idealizables, incluye: personas, hábitos, creencias, lugares o experiencias. Todas ellas, por más distintas que puedan parecer, llevan a que la persona encuentre confort en su ahora infeliz realidad y, por tanto, tratándose de un mecanismo de defensa, es justo decir que la reacción de cada persona ante adversidades varía en gran medida, y esta es solo una de ellas.
Entendiendo lo anterior, la pregunta del porqué de idealizar toma una forma curiosamente vaga, ya que aún la línea que traza los límites está en cada uno de nosotros. Y para fortuna o desdicha de varios, probablemente sus condiciones de vida, sean favorables o desdichadas, no se verán afectadas por el sesgo idealista que busca cubrir y proteger la muy moldeable mente que llevamos con nosotros.
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