viernes, 19 de junio de 2026

 LOS TRASTORNOS ALIMENTICIOS Y SU IMPACTO EN LA SALUD                                                                   FÍSICA Y MENTAL

A lo largo del siglo XXI, nuestra sociedad se ha encontrado con una mayor afectación en cuanto a los trastornos de diversos tipos, como los mentales y psicológicos, o aquellos que pasan comúnmente desapercibidos: los trastornos alimenticios, de los cuales hablaremos a mayor profundidad a lo largo del texto. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha ubicado a los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) entre las enfermedades mentales de prioridad para niños y adolescentes, dado el riesgo para la salud que implican (Revista Médica Clínica Las Condes, 2010). Datos recientes de la OMS indican que estos trastornos afectan a un 0,1% de los adolescentes de 10 a 14 años y a un 0,4% de los de 15 a 19 años (OMS, 2025, citado en Infocop, 2025).

Uno de los principales efectos de los trastornos alimenticios es el deterioro de la salud física. Las personas que los padecen pueden sufrir desnutrición, pérdida excesiva de peso, debilidad, problemas cardíacos y alteraciones en el sistema digestivo. Según la Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones de México, estos trastornos pueden llegar a condicionar graves afecciones a la función física, psicológica y social, derivando en consecuencias como paro cardíaco, insuficiencia renal, osteoporosis y desequilibrio electrolítico (Conasama, s.f.). En casos graves, estas enfermedades pueden poner en riesgo la vida, e incluso requerir hospitalización y alimentación forzada (Psychology Today, s.f.). Por ello, es importante detectar los síntomas a tiempo y buscar ayuda profesional.


Además de afectar el cuerpo, los trastornos alimenticios tienen consecuencias en la salud mental. Muchas personas experimentan ansiedad, depresión, baja autoestima y aislamiento social. Como se desprende de numerosas investigaciones, los trastornos de la alimentación a menudo se asocian con la depresión, la ansiedad, el consumo o abuso de sustancias y con trastornos de la personalidad, así como con enfermedades físicas importantes (Cartagena y Marcos, 2021, citado en Infocop, 2025). La anorexia nerviosa, por ejemplo, está estrechamente asociada con el perfeccionismo y la depresión, y es considerada el trastorno psiquiátrico más mortal (Psychology Today, s.f.). Estos problemas emocionales pueden empeorar el trastorno y dificultar la recuperación. Por esta razón, el tratamiento debe incluir apoyo psicológico, además de atención médica y nutricional, para lograr una mejor recuperación integral.

Los trastornos alimenticios son enfermedades graves que afectan tanto la salud física como la mental. El tratamiento debe ser integral, abordando las complicaciones médicas, psicológicas, conductuales y nutricionales. Sus consecuencias pueden ser muy perjudiciales si no se tratan a tiempo. Por ello, es fundamental promover una alimentación saludable y la detección temprana de estos trastornos.







 


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